terça-feira, 18 de agosto de 2026

Comentarios acerca del libro "A luz do céu profundo"

 




Ernesto Rafael Borges[1]

El lanzamiento de un libro es siempre una jornada de celebración, pero también de encuentro: un momento en el que las palabras que han habitado en soledad el escritorio del autor salen al mundo para encontrar sus primeros cómplices: los lectores.

El título de este libro es A luz do céu profundo. Y me quedé pensando: ¿qué es esa luz? Conociendo la trayectoria de Marlon Aseff, sus trabajos anteriores y sus temas de interés, entiendo que tal vez sea la memoria que se niega a apagarse. Tal vez sea la esperanza de quienes atravesaron fronteras —no solo geográficas, sino políticas y existenciales— en busca de un lugar seguro.

Quien mejor para guiarnos por esa luz que alguien que ha dedicado muchos años de su vida a iluminar las historias que quedaron en las sombras.

El autor: trayectoria y mirada

Marlon no es un escritor de escritorio. Es historiador, periodista y documentalista. Ha ido al campo, al territorio, a los lugares de los hechos. Ha escuchado voces, ha investigado archivos. Y, sobre todo, se ha sumergido en la memoria de la frontera entre Brasil y Uruguay, una región que, durante las dictaduras, fue escenario de exilios, solidaridad y resistencia.

Sus trabajos anteriores, como Retratos do Exilio y No portão da fábrica, ya nos mostraron cómo allí se construyó una verdadera cultura política de frontera, con lazos de amistad y militancia que unían familias de ambos lados.

Y ahora, con A luz do céu profundo, el autor da un paso más: la incursión en la ficción. Pero, como él mismo ha dicho, muchas de sus páginas están basadas en hechos y personajes reales, fruto de más de veinte años de investigación.

 

La trama…

La novela nos cuenta la historia de Luiz Carlos, un profesor negro que vive en Florianópolis en vísperas del impeachment contra Dilma Rousseff. Sumido en una crisis depresiva, encuentra una carta escrita por un viejo amigo comunista, "Doutor Ernesto". Y esa carta lo lanza a un túnel de recuerdos: los años en que la escalada dictatorial los obligó a huir hacia la frontera, buscando un exilio incierto en una playa uruguaya.

El exilio, nos dice Marlon, nunca fue un refugio seguro. Y la vigilancia en esta frontera involucraba a todos, mucho antes de que se comprendiera la verdadera dimensión de los aparatos represivos que atravesaban países enteros.

Contextualización

Este libro no solo habla de la huida política en un momento de oscuridad en Latinoamérica. Habla de cómo eso se transformó, poco a poco, en una travesía de transformación moral y existencial para sus personajes.

Marlon ha escrito sobre dictadura, sobre memoria, sobre quienes lucharon y resistieron. Pero esta obra parece tener una capa más: una que nos invita a mirar hacia arriba, incluso cuando el suelo parece hundirse.

Y advierto: no busquen en estas líneas una escritura neutral, descomprometida, desapasionada. Recuerdo que hace mucho tiempo leí en un trabajo de la historiadora uruguaya Marisa Silva Shultze la siguiente afirmación: "(…) nadie escribe desde un no lugar, y no hay enunciado posible que no cargue con la compleja y opaca historia de quien lo enuncia".

Ella niega que exista una posición de absoluta imparcialidad. Quien escribe —especialmente el historiador— siempre lo hace desde un contexto social, político, cultural y personal. La pretendida "neutralidad" es un mito. Reconocer el lugar de enunciación implica asumir la responsabilidad de ese posicionamiento. La escritura no es un acto inocente; es un ejercicio de poder y de memoria, especialmente relevante en contextos de conflictos históricos o dictaduras.

Fragmento sobre: exilio, frontera, memoria y solidaridad…

O caminhão não parou ao cruzar o que em mapas seria a linha divisória. Não houve gesto simbólico, nem interrupção, apenas continuidade. E, no entanto, algo havia sido atravessado – ainda que nenhum dos dois soubesse nomear com precisão o quê. Quando finalmente chegaram às duas cidades gêmeas da fronteira, a manhã ainda não havia se anunciado por completo.

A luz era difusa, filtrada por uma camada espessa de bruma que envolvia tudo. As formas não se definiam completamente. Casebres, postes, árvores, tudo parecia levemente deslocado. O caminhão reduziu a velocidade. O motor foi desligado. Por alguns instantes, o silêncio. Luiz Carlos desceu primeiro; o chão parecia instável. Ernesto veio logo atrás. A praça surgia vazia àquela hora. O grande marco que dividia os países erguia-se como uma presença discreta, mas incontornável. Sentaram-se em um banco antigo, a madeira desgastada pelo tempo e pelo uso.

Por um bom tempo não fizeram nada, apenas permaneceram. Luiz Carlos olhava para o marco, tentando encontrar nele algum tipo de resposta. Mas o que via era apenas um objeto – concreto, fixo, indiferente. A divisão que ele representava parecia mais clara no papel do que ali, onde o ar, a luz e o silêncio não obedeciam ao limite do território. Ernesto, cansado, mantinha o olhar baixo, as mãos apoiadas sobre os joelhos. Respirava com certa dificuldade; havia algo em sua postura que denunciava um tipo de recolhimento, tudo o que havia sido atravessado até ali. (pág. 40-41)

Ese instante de silencio en la frontera, esa luz difusa que no distingue países, es la materia prima con la que el autor teje su relato.

El oficio del autor

Conocer el trabajo de Marlon es comprender que la historia no se escribe únicamente con fechas ni documentos, sino con personas de carne y hueso, atravesadas por el miedo y el coraje. Él posee la mirada del historiador, pero escribe con la sensibilidad de quien sabe que cada vida merece ser recordada.

No es casualidad que también sea documentalista. Sus documentales rescatan experiencias y voces que la historia oficial quiso borrar. Y esa misma mirada atenta —la que indaga en los márgenes, en las fisuras del relato dominante— es la que, estoy seguro, también atraviesa este libro. Porque su trabajo no es solo registro: es escucha activa, restitución de la palabra a quienes fueron silenciados. Y en esa escucha, la memoria se hace justicia.

 

Para cerrar esta intervención, quisiera poner en diálogo esta última reflexión con un fragmento de Pedagogía de la esperanza: un reencuentro con la Pedagogía del oprimido, de Paulo Freire:

"É preciso ter esperança, mas esperança do verbo esperançar; porque tem gente que tem esperança do verbo esperar. E esperança do verbo esperar não é esperança, é espera. Esperançar é se levantar, esperançar é ir atrás, esperançar é construir, esperançar é não desistir! Esperançar é levar adiante, esperançar é juntar-se com outros para fazer de outro modo."

Y esa es, precisamente, la apuesta de esta obra: no una espera pasiva, sino un acto de construcción compartida. Una luz que no alumbra para adormecer, sino para despertar conciencias, para remover lo enterrado, para disputar el relato contra quienes pretenden imponer el olvido como destino.

Marlon escribe contra la corriente, contra el tiempo que todo lo borra, contra la política del miedo y la desmemoria.

Porque leer A luz do céu profundo no es solo asomarse a la historia; es comprender que la luz, a veces, solo se revela cuando nos atrevemos a mirar desde el margen.

 



[1] Profesor de Historia. Integrante de la Comisión Binacional de Cultura, DDHH y Memoria.